LO BUENO:

No ser humillados una vez más por la garra albiceleste en una instancia decisiva. Esos argentinos sí que son de veras unas fieras.

No más atigradas camisetas amarillas. Reto para la Federación de Fútbol: un rediseño de camiseta que la libere del desastroso uso politiquero que se le dio durante la campaña electoral, vista hoy con aversión por muchos que votaron por la candidatura derrotada. Se dice que las ventas bajaron notablemente. Energías chocando unas contra otras. Eso también incide en resultados.

La caída del primer símbolo.

Así se irán derrumbando uno tras otro. El del hombre félido que dizque muerde. El del risible saludo militar. Gobernar no es un pasatiempo ni la patria un juguete.

Y no es para tanto. No es el fin del mundo. El fútbol es un negocio privado muy lucrativo para todos sus actores; sí: una pasión, un sentimiento nacional, pero, al fin y al cabo, sigue siendo solo un juego, a sabiendas, en el caso colombiano, de que jamás se ganará un mundial. No hay mentalidad ni fuerza para eso. Con parsimonias y favoritismos, mucho menos. Y si se le suma un técnico o entrenador terco, tardío, desatinado, supersticioso y pusilánime, peor que peor la cosa. No parece argentino. Así que es absurdo ilusionarse. Se comenta que le renovarán su contrato. Es asunto de ellos, están en su derecho de escoger a quien quieran. Es su empresa. Es su negocio. Lo demás es ficción.

LO MALO:

La verdadera catástrofe está por empezar. Las distracciones no ayudan. Hay que concentrarse en lo que viene.

Las contradicciones de ciertos votos. Docentes del sector público que gozan del derecho de compatibilidad pensional (mesada pensional y salario mensual de forma simultánea, pudiendo seguir vinculados hasta la edad de retiro forzoso, definida por ley a los 70 años) votaron por quien hoy pretende acabar con esta conquista que se encuentra amparada en leyes, decretos y jurisprudencias. ¿Y quiénes salen, desde ya, a defenderlos? Los del sindicato de educadores.

Salarios mínimos que dejarán de ser vitales y ni siquiera serán mínimos. Negociaciones colectivas públicas que serán cualquier cosa, menos una negociación. Y vaya paradoja: todo ello bajo el regresivo y antidemocrático Decreto 0243 de 2024 expedido por el gobierno que se propuso el cambio. Lamentablemente, en esto sí que no lo fue. O lo fue, pero para mal. ¿Y quién se beneficiará ahora de esas limitaciones normativas?: Pues el gobierno que estará al servicio exclusivo del sector empresarial. Los paganinis: todos los trabajadores, independientemente de por quién hayan votado.

Bloques de defensa urbana. El solo nombre produce escalofrío. Hay demasiada historia sangrienta detrás de propuestas como esa. Peligrosa y mutiladora de derechos a más no poder. Su abanderado anunció con exultación destripamientos y eso le generó muchos votos. Se espera que no los defraude. Una cacería criminal e indiscriminada prepara su logística. En eso se asimilan los extremismos de derecha e izquierda: instalan la barbarie institucional y ejecutan a todo aquel que les parezca opositor. El tirano no se detiene en miramientos; a lo sumo, olfatea.

LO FEO:

Cabe suponer que la Colombia que votó por la opción de ultraderecha fue la que más estuvo en los estadios acompañando a su amada selección de fútbol. Hace veinte días saltaba de júbilo por el triunfo electoral y hace tres lloraba ante la eliminación de la nuevamente fracasada Tricolor. En eso se le va la vida. Jugadores saludándose felices con el Tigre, firmes todos por la patria, el Tigre los consuela, el partido que había que ganar era el del 21 de junio y se ganó, ese era el importante, les dice. Ellos asienten y sonríen. Qué bobos son. Hasta razón tiene. Una victoria deportiva no se iguala a la de haber obtenido el poder. Cabezas llenas únicamente de dinero.

Un equipo de fútbol integrado por seguidores del Tigre. Ahí no había un país representado. Derrota merecida. La Colombia que votó por la otra opción se apartó esta vez de pasiones. Ni una sola lágrima por ellos. Hasta para lo triste hay que tener grandeza.

LO TRISTE:

¿Qué será lo triste? Quizás retroceder cincuenta o más años. Haber perdido la oportunidad de trascender.

LO CIERTO:

Firmezas movedizas. Faros morales tremendamente inmorales. Los politicastros de siempre.

Una salvación más que se irá diluyendo en su estiércol de estrellas.

LO ÚLTIMO:

Lo último es la angustia, el amor, la fortaleza.


FBA

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