Publicada por
FBA
ESCRIBIR NO ES ELOGIAR Quien escribe pensando en agradar condiciona el contenido del texto y frena o limita el proceso de escritura. Y si es para congraciarse con alguien, mucho peor la cosa. La admiración, esta sí desenfrenada, no produce nada bueno: solo textos adulones sin rigor crítico alguno. De ahí a la hipocresía solo hay un paso. Se deja de decir lo que se piensa con tal de asegurarse los réditos de la adulación. O digamos mejor del elogio, para no ser tan drásticos y reconocerles a quienes así escriben algo de sinceridad. El asunto se vuelve aún más embelequero cuando se le suma el regocijo público del beneficiario. Quien se sienta honrado por lisonjas anda bastante bajo de autoestima. El acto de escribir que se sujeta a esa recíproca ridiculez que da el elogio, tiene de todo, menos de bagaje escritural. Cuando el escritor se dedica a halagar con el fin de ser incorporado al círculo del halagado, lo que casi siempre obtiene es el desfile de un vocabulario vacío que se regode...
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