Entradas

EL TORTUOSO Y NOCIVO CAMINO DEL RENCOR Vivir sin cometer errores no es vivir. Y es muy fácil incurrir en ellos. Se debería nacer equipado con todas las herramientas necesarias para afrontar lo que implica eso tan complejo de nacer, crecer y tener que relacionarse con congéneres. Si estuviéramos solos, sería la maravilla. Para no hablar de lo de reproducirse y morir. Es tanta la inconsciencia que, a sabiendas de que nada de lo que filialmente produzcamos es perdurable, se nos da por multiplicar esa pavura. Nos pasamos la vida fingiendo y postergando, convenciéndonos incluso de que nunca ocurrirá lo inevitable. Y la celebramos como si fuera eterna y primorosa. ¡Y sí!, a ratos lo es. Pienso con bastante frecuencia en esos niños que no tienen la menor idea del aciago desenlace que les espera. Ojalá pudieran quedarse toda la vida así. Ignorarlo es la única manera de no angustiarse por ello de por vida. Sin embargo, no faltan aquellos raros seres que desde temprano descubren el terror y no h...