GOTAS SACROSANTAS
Nada más peligroso que
un elitismo patriotero.
¿Un fanático, quizá?
Los hay, en los dos bandos,
de una ferocidad aborrecible,
capaces de exterminarse
con similar pavura.
Sabionda racionalidad
de quienes se creen
intelectualmente
superiores.
Seguridades que causaron
hecatombes. Rompían puertas,
desaparecían personas, rondaban
por los barrios en busca
de enemigos. Todo el que les
oliera a infierno era su víctima.
Pero fueron más los dioses
que los diablos, caídos
durante la tenebrosa
feria del delirio.
Son supremamente asquerosos
los odios pudibundos.
Hijos que son fotocopias
de la ubérrima ira.
¿No hay ovejas negras en
esos clanes extremosos?
¿Alguna voz intermedia
capaz de superar el
flojo eclecticismo?
Gotas de sangre humana
deslizándose por
la divina
suerte del madero.
Vergüenza que deberá
purgar sus culpas en un
lluvioso día.
Esperanza y cambio son
ya palabras
obsoletas,
demasiado gastadas
e infructuosas.
No para de llorar
el hombre.
Se ríen en los patios las
almas infelices.
Los muertos de las guerras
despiertan de vez
en cuando
para seguir
durmiendo.
Cantores militando
jugando con
auroras.
La noche nos absorbe.
Y el sol vuelve a salir
como si nada.
FBA

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