Un texto que escribí ayer y publiqué anoche en mi perfil de Facebook.

MY SINUOUS AND BRILLIANT OPERATION

Desde la medianoche del sábado 3 de enero de 2026 inicié mi propia “Operación Resolución Absoluta”, y van ya nueve sujetos extraídos desde entonces.

Facebook cuenta con una herramienta poderosa y de alta precisión militar para también lograrlo sin baja alguna, ni siquiera un rasguño: “bloquear”. Radical, limpia, ética y saludable, puesto que no queda nada, ni una sola partícula del objetivo girando por aquí cerca.

Cada bloqueo me proporciona una sensación inmediata de enorme tranquilidad, como si me quitara un peso de encima, y un silencioso vacío me permite respirar mucho mejor. Se siente, de veras, como un fresquito. Estas purgas son, lamentablemente, indispensables. Por salud mental. Por supervivencia, incluso.

Voces agresivas y disparatadas que anhelan invasiones y muertes, partidarias a ultranza del neocolonialismo y que ensalzan a un monstruo capaz de prender una nueva conflagración mundial, conforman la derecha de la peor ralea, esa que, sin duda, está de acuerdo con aplastar y exterminar como sea a quienes no militen en sus filas. La derecha que piensa, argumenta, respeta y actúa de manera responsable y sensata es otra cosa. Sus integrantes no serán lúdicamente arrancados y podrán seguir asomándose a este Feed de Noticias, que es, ante todo, un espacio cultural, empleado, en esencia, para medio publicitar mis inquietudes estéticas. Solo en ciertas y apremiantes ocasiones me meto en estos líos.

Del lado contrario hay, por supuesto, voces parecidas a las cuestionadas, pero sobre estas ya me he referido en escritos anteriores, en sentido crítico y autocrítico, y lo seguiré haciendo. No es su turno. No están promoviendo lo que piden aquellos desquiciados en estos momentos de altísima tensión, en medio de muy peligrosas e infundadas acusaciones que el gringo inmoral enfatiza con insolentes amenazas. Ya lo dejó claro este demonio nauseabundo: es el regreso de la Doctrina Monroe, más perversa e intervencionista; intereses económicos que pondrá por encima de normas, instituciones, soberanías, liderazgos, gobiernos y discursos. Y lo dice con total desfachatez. ¿Quién lo detendrá?

Me considero tolerante y en capacidad de debatir con altura y argumentos sin necesidad de exaltarnos ni agredirnos, pero es que hay personas que se pasan de la raya y la tolerancia con ellas no funciona. Son absurdas, venenosas y provocadoras. Y como con algunas tengo una relación, si no de amistad, sí cordial y de aprecio mutuo, antes de verme abocado a acaloradas disputas con sus pendencieras facetas virtuales, me garantizo la posibilidad de seguir en respetuoso y sereno contacto con sus reales vidas.

Así que la captura y extracción que les aplico a esos desalmados de la era informática no es para juzgarlos, sino para protegerlos. De ellos mismos, sobre todo. Soy un minúsculo e inofensivo dios haciendo de las tuyas.

Este primer semestre de 2026 pinta bastante gris. Dos procesos eleccionarios en los cuales el enfrentamiento irá subiendo de tono y hará más invivible esta red social, si es que al orangután del norte no se le da por cumplirles a algunos el deseo reprimido de extirpar al presidente constitucional socavando así la tradición democrática de la que paradójicamente tanto se vanaglorian, agravando los múltiples conflictos internos y propagando la presencia de la lucha armada en campos y ciudades. No faltará quien sostenga que hay que agradecerle y hasta condecorar al Big Monkey —declarado para entonces padre de la patria— por el favor de devolvernos a las guerras civiles del siglo XIX que mucho, al parecer, todavía nos gustan. Otro motivo para depurar el acceso a esta pared digital. Tiene uno que ayudarse y tratar, al máximo, de vivir en paz mientras se pueda.

En WhatsApp contamos también con un arma magnífica que nos permite otra quirúrgica intervención, incruenta y rápida: salir y eliminar. De extractor a extraído por voluntad propia. Llevo dos salidas victoriosas. Una, de la promoción de bachilleres en la que abundan los extremismos de derecha, y la otra, de un grupo cultural en el que predomina idéntica tendencia. Tres grupos más tengo en la mira.

Al momento de escribir este párrafo sumo doce extremistas de derecha extraídos. Ando en búsqueda de más blancos, merecedores de recibir el mismo beneficio, y qué divertido me resulta el juego. Por su simpleza e ímpetu son fáciles de encontrar; no se aguantan, y supongo que cada insulto que profieren debe significarles un orgasmo.

Uno más. Van trece. ¡Exprópiese! ¡Extráigase! ¡Expúlsese! Mmm, a este no sé, deja dudas, y la duda, ya se sabe, opera a favor del procesado; dejémoslo un par de días bajo estricta vigilancia, por si acaso… ¡Miércoles!, un familiar, otro pariente, un colega de mundillos musicales, un muy querido amigo de infancia (increíble, no me lo hacía en estas tétricas andanzas, pero bueno, su caso no es tan grave, es parco en publicaciones y comentarios), dos aparecidos de épocas extintas… ¡No puede ser!, cómo se camufla la gente, y esta sí que se las trae; ¿la quito o no la quito? Quizás, quizás, quizás… Da más risa que rabia.

Catorce, quince, dieciséis, diecisiete. Dejemos hasta aquí por hoy. Mañana, que esté más despejado el cielo y pueda movilizarme en mejor hora y de sorpresa, me pondré de nuevo en la titánica tarea de hasta desaparecerme yo mismo de este invento de caras.

FBA

Comentarios